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Pinar Abantos

Alto de Abantos. A una altura de 1.752 m., formando parte de la ruta GR-10, constituye uno de los lugares más emblemáticos del montañismo madrileño. La verticalidad de sus laderas y las repoblaciones realizadas en el pasado crean una diversidad de entornos y contrastes que lo convierten en un lugar ideal para los amantes de la montaña.

Localización

En los mapas topográficos lo encontrarás en dirección oeste - norte. En nuestro mapa general va desde Robledondo al  Monasterio y,  de  ahí, a Abantos (llega hasta el mismo Guadarrama). Al oeste y norte de la C-505, el pueblo y la C- 600.

Durante todo el año forma una masa verde azulada y verde vegiga, salpicada en sus vaguadas, de ocres en otoño.

Flora

Hasta finales del siglo XIX esta extensión la ocupaban grandes campos y lo que quedaba del bosque autóctono, tan mermado por las necesidades humanas de la época. A partir de 1892 comenzó la reforestación gracias al trabajo de la Escuela Especial de Ingenieros de Montes y luego, posteriormente, ICONA.

El límite inferior del pinar, entre los 800 y 1.030 metros, lo conforman en pequeñas zonas bosques mixtos de pinos y melojo, con toda la flora asociada a los mismos.

La inmensa mayoría de los árboles con los que se contó para llevar a cabo la reforestación fueron los pinos, y aunque podemos encontrar hasta ocho especies diferentes, en general sólo podemos hablar de cuatro.

El pino silvestre, Albar o de ValsaínPinus sylvestris, fácil de reconocer por el color anaranjado de sus ramas y la parte más joven de su corteza. Los viejos ejemplares expuestos al viento y al frío presentan un porte de "abanderados",  es  decir,  todas  las  ramas  a  un  lado. Lo  que  viene  a demostrar la resistencia de estos árboles y su capacidad de adaptación a los vientos  y  el  frío. También es característico en los que están en los empedrados el porte retorcido del tronco, frente a lo rectilíneo y cilíndrico que se desarrolla en condiciones normales. Característico es el final de la primavera la lluvia de "azufre" que producen sus flores masculinas al diseminar su polen amarillo.

Algunos pinos, en los Llanillos o justo antes del último descenso hacia la fuente de los Negros o en la misma pradera de la Naranjera, están parasitados por el mágico Muérdago (Viscum album) cuyos frutos son apreciados por las aves que se encargarán de llevar la semilla de árbol a árbol.

El pino laricio (Pinus nigra), abundante en la Penosilla, los Llanillos y en todo el barrio de Abantos y Romeral. Árbol de tamaño medio de unos 20 - 25 m. Su porte, si crece en buenas condiciones, es esbelto y piramidal y se caracteriza por el color gris ceniciento de su corteza en los ejemplares jóvenes y, pardo o castaño oscuro en árboles mayores. Las hojas (acículas) crecen de dos en dos, son alargadas, finas, flexibles, de color verde pálido y con punzante punta que suele ser amarillenta. Las piñas son pequeñas ( de 4-6 cm de largo y 2-4 cm de ancho), ovoides o cónicas, de color castaño, crecen horizontales aunque ligeramente inclinadas hacia abajo. Éstas tardan dos  años  en  madurar. Los piñones miden de 3-8 mm y tienen una expansión alada bien visible que les sirve para dispersarse por el viento.

El pino resinero o negral (Pinus pinaster) extendido sobretodo en las laderas más bajas de pie de montaña. Ha tenido una excelente regeneración natural en las Solanas tras el incendio del 1999.

El monte Abantos está formado en su mayor parte por éste pino. Se cría formando bosques puros o mixtos, sobre todo en suelos ácidos y zonas soleadas, desde el nivel del mar hasta los 1700 m. Este pino puede alcanzar los 40 m de altura y unos trescientos años de edad y es el que posee la tasa de crecimiento más rápida entre los pinos autóctonos ibéricos. También es uno de los que mejor resisten la sequía y los suelos pobres y pedregosos. En la península Ibérica los ejemplares que se sangran para obtener resina no  se  cortan  hasta  los  80-90  años.  Esta resina  se  usa  para  colas  y pegamentos,  y  en  seco,  para  suavizar  el  arco  y  así  afinar  algunos instrumentos de  cuerda  como  violines. De su destilación se obtiene la esencia de trementina o aguarrás que se usa como disolvente, y uno de sus productos residuales tras la destilación es la colofonia, usada en la elaboración de barnices, jabones, tintes, ungüentos, pomadas, etc.

Pino Piñonero (Pinus pinea). Es muy común encontrársele desarrollando dos ramas principales que sujeten la "sombrilla". Arbol de talla mediana de unos 20-25 m, con corteza gruesa y rojiza que se agrieta en grandes placas con los años. Las piñas son grandes, que diseminan sus ricos piñones al cuarto año. Destacan los ejemplares del merendero del Tomillar.

Otras especies que encontramos:

El pino insigne (Pinus radiata) en el lugar que la Cañada Real se junta al arroyo del Romeral. Este pino es natural de California, se emplea en repoblaciones por el norte de España. Su madera ha sido muy utilizada para la fabricación de vigas para las minas. El Pinus jefreyi situado por debajo del camino que discurre  desde  la  Casa de los  Llanillos al arroyo del Ventisquero.

Destacan también por su porte y color los pinsapos (Abies pinsapo) introducidos en el arroyo del Romeral, así como en el transcurso del arroyo de las Cebadillas. Los cedros (Cedrus  Atlántica),tejos (Taxus baccata), chopos (Populus sp.)... Aunque en el territorio de la Comunidad de Madrid son escasos, en el Monte Abantos encontramos alerces (Larix decidua) una de las pocas coníferas cuyas acículas marcan las estaciones, en noviembre rompe a amarillos y oros.

Esta masa forestal de pinos nos depara pequeñas sorpresas, que encontraremos sobretodo junto a los numerosos arroyos. Así, conforme subes al Malagón, en el camino de los Gallegos, te encuentras un pequeño grupo de hayas, unas 40, (Fagus sylvatica), algunas de las cuales han desarrollado un magnífico porte.

Escondidos entre las quebradas de los arroyos se encuentran grupos de tres a cinco castaños (Castanea sativa), en el arroyo de las Cebadillas los verás en noviembre soltando las apreciadas castañas. También podemos ver frondosas, como el abedul (Betula sp.), y un tipo de fresno, no natural de ésta zona, el fresno de Vizcaya (Fraxinus excelsior).

Pero no todas las plantas que podemos encontrar corresponden a una introducción humana, en algunas zonas, encontramos a los robles (Quercus Pyrenaica) y encinas (Quercus ilex), entreespino albar (Crataegus monogyna), zarzales (Rubus sp.) y una rica variedad de rosales silvestres.

En el camino de las solanas podemos encontrar un pequeño árbol espinoso, el manzano silvestre (Malus sylvestris). Su fruto, la manzana es pequeña y con un sabor ácido.

Los enebros también nos aparecen en el camino, el enebro común o rastrero (Juniperus comunis) que se desarrolla por el suelo debido al clima riguroso de  las zonas elevadas que habita. Sus  frutos  son  buscados para la extracción de esencias, aromatizar  la  ginebra o como especia para las carnes. El otro enebro que nos encontramos es el  enebro de  la  Miera (Juniperus oxycedrus), especialmente bonitos los puedes ver en la presa de los Infantes y en el camino de Garcés al antiguo vertedero del Sanatorio. Sus frutos son pardos rojizos, muy buscados por los zorros.

Entre los arbustos que sobreviven podemos encontrar el serbal de cazadores (Sorbus aucuparia), en la zona del Barrancón, que rebrota tras el incendio; algún mostajo (Sorbus aria), en la zona alta de Cuelgamuros; y el  guillomo (Amelanchier ovalis) que en algunos casos crece milagrosamente en las más recónditas grietas.

Siendo bastante incómodas para el senderista, te encontrarás la jara (Cistus ladanifer), casi siempre en las laderas del monte. Desarrolla una flor blanca muy bonita. La jara es un perfecto indicador de la pobreza de los suelos: ácidos, secos y soleados. Produce una resina llamada ládano que inhibe el crecimiento de las plantas que la rodean.

En los pequeños campos se desarrollan las plantas aromáticas, prosperando matas como el tomillo salsero (Thymus zygis), la mejorana (Thymus mastichina) y, como más representativa, el morado cantueso (Lavandula stoechas).

En altura, en muchas zonas compartiendo entramado con el pino, destaca el piorno serrano (Cytisus purgans) y el cambroño (Adenocarpus hispanicus).

En zonas, detrás de Risco alto y Malagón, cara norte del Circo escurialense, se desarrolla el matorral de montaña: el piornal, como único ecosistema. El piorno es un arbusto con muchas ramificaciones que alcanza un metro de altura. En las vaguadas encharcadas el piorno cede el sitio a pastizales en los que domina el cervuno, los cervunales (Nardus stricta) Claro ejemplo lo tienes en la Fuente del Cervunal, cerca de Abantos.

Y como todo pinar que se precie y dependiendo de la humedad de cada otoño, destaca una gran variedad de hongos sobresaliendo por su valor gastronómico los nízcalos o mízcalos (Lactarius deliciosus) de color anaranjado. Son frecuentes los boletos comestibles (Boletus edulis). Entre las especies no comestibles destaca por su color rojo con escamas blancas la falsa oronja (Amanita muscaria), auténtica residencias de gnomos. Y la amanita rosada (Amanita rubescens), de color marrón y carne rosada.

En esta pequeña introducción del Pinar te recomendamos visitar el Arboreto "Luis Ceballos", donde te introducirán ampliamente  en el entorno escurialense.

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